La Historia de las Cosas

26 05 2009

Hoy estaba conversando con una amiga sobre economía y medio ambiente durante la hora de almuerzo. Al igual que gran parte de quienes conozco, el medio ambiente no representaba importancia alguna más allá que como fuente de recursos económicos. Obvio, ¿A quién le importaría un par de bosques, ríos o animales si me genera dinero?

Siendo criados, moldeados y manufacturados en una economía tipo carpe diem, donde se busca la mayor rentabilidad en el presente sin miras a sus consecuencias a futuro, a pocas mentes les es de interés el segundo plano de la economía. Venimos a este mundo paridos en serie, tal cual una versión en carne de Barbie y Ken, en un sin número de vistosos modelos distintos, pero al fin y al cabo somos paradójicamente manipulables, sencillos y desechables como números en una planilla de cuentas.

¿No me crees? Check this out: A la velocidad actual de consumo, el petróleo en el mundo se agotará en 15,534 días, el gas en 60,960 días y el carbón en 152,131 días. Cuando yo tenga 61 años, no habrá más petróleo en el mundo. ¡Qué esperanzador!

Dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Las empresas seguirán destruyendo el medio ambiente, con respaldo solemne e incondicional de nuestro Gobierno, a espaldas de la plebe ingenua que no vemos en vivo y en directo como nuestro planeta se cae a pedazos. Pero, ¿Tenemos derecho nosotros de permitir que destruyan el planeta de nuestros hijos, nietos, etc.?

Fuck it, yo me la jugaré por un mundo mejor.





Otro Dia de la Madre!

22 04 2009

Ella solía ser mi único enemigo, quien nunca me dejaba ser libre, atrapándome en todos los lugares que sabía no debía estar.  Cada día que cruzaba la línea nunca pensé ser tan malo, ni menos pensé que sería una amiga que nunca tuve. En ese entonces no sabía por qué siempre era mal entendida, pero ahora veo en sus ojos que lo único que hacía era amar.

Para mi madre querida, ¡Te amo!

La Madre Tierra

La Madre Tierra

Pero hoy es un día para recordar a nuestra madre olvidada, sepultada entre nuestras creaciones, postergada por nuestro egoísmo, pero que, al igual que nuestras madres, nunca nos deja: la Tierra. Aquella vieja milenaria con su vestido sucio por nuestros deshechos, con su sangre transparente envenenada, cansada y agotada de sus porfiados hijos pródigos, pero que aún nos quiere. La vieja a la que, como buenos cuervos, le comemos los ojos, siendo ella quien nos alimenta. Hoy 22 de Abril celebramos su día, el Día de la Tierra, por 39º vez. Pero, ¿De dónde surgió esta celebración tan poco difundida en nuestro país, pero que sin embargo es conmemorada año a año por las Naciones Unidas?

Corre Septiembre de 1969. El Senador americano Gaylord Nelson anunció en una conferencia en Seattle, Washington que en la primavera (acá otoño) de 1970 se realizaría una demostración a nivel nacional por el medio ambiente. Desde el Atlántico al Pacífico, colegios y universidades organizaron protestas contra el deterioro del medio ambiente, por los derrames de petróleos, pesticidas, la pérdida de naturaleza, contaminación de ríos y campos, la extinción de especies, etc. Abril 22, 1970: 20 millones de americanos se movilizaron por un medio ambiente sustentable y saludable.

Con el tiempo, el Día de la Tierra fue tomando fuerza, con 200 millones de personas en 141 países movilizándose por el medio ambiente el 22 de Abril de 1990, pavimentando el camino para la Cumbre de la Tierra de las Naciones Unidas en Río de Janeiro, 1992 (también conocida como Eco ’92). En ella, 172 países se reunieron para definir directrices de desarrollo respetuosas para con el medio ambiente. De ella surgieron novedosas y significativas resoluciones como el Protocolo de Kyoto, la Declaración de Río sobre Desarrollo y Medio Ambiente, la Agenda 21, los “Principios de los Bosques”, la Convención sobre Diversidad Biológica y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, teniendo estas dos últimas carácter vinculante para quienes la firmaren.

El Día de la Tierra 2000, con el apoyo de Internet, fue un grito de la humanidad por el medio ambiente, convocando actos, demostraciones y protestas alrededor de todo el mundo, ésta vez por el cambio climático y las energías limpias. Abril 22, ’00: 5000 grupos medioambientalistas a bordo, con un récord de 184 países participando. Siete años después, en el Día de la Tierra ’07, aproximadamente un billón de personas se movilizaron por el medio ambiente.

Nuestro planeta, ¿Lo conocías?

Nuestro planeta

Simbólicamente, el Día de la Tierra es un recordatorio de cuidar a la vieja madre que nos acoge. Lentamente, nosotros, como buenos hijos pródigos, derrochamos su belleza y vitalidad por nuestra ambición. La vieja se nos está muriendo, ¿Qué hacemos nosotros por ella? Mal que mal, si se nos muere la vieja, la Pacha Mama, perderemos nuestro futuro. Pues bien, luchemos por nuestro futuro. Tal como lo dijo Severn Suzuki, de sólo 13 años, en la Cumbre de la Tierra ’92, “perder mi futuro no es como perder unas elecciones o unos puntos en la Bolsa de Comercio“. Mientras nosotros nos quedamos sentados sin hacer nada, alimentados por nuestra ambición y egoísmo, nuestro mundo desaparece a pasos agigantados.

Como siempre, Chile se queda atrás. En nuestro Congreso o el Gobierno, nadie hablará por los millones de niños que mueren desnutridos por no tener qué comer, mientras acá los índices de sobrepeso y obesidad día a día se catapultan hacia niveles riesgosos de la mano de tanta comida chatarra, la misma que se sobreproduce y termina en basureros pudiendo alimentar a la África (y otros países, claro) que se mueren de hambre ante nuestros ojos indiferentes. Tampoco escucharemos un exhorto a la conciencia social, por los miles de animales cuyos hábitat se ven destruidos “por el progreso”, sin tener más dónde ir, ni por los animales en peligro de extinción extraídos de la naturaleza para nuestro placer lujurioso, en circos y zoológicos. Ni mucho menos por el daño que el hoyo de la capa de ozono nos produce ni por los químicos que respiramos sin saber qué son.

¿Puedes repararlo?

¿Puedes repararlo?

¿Tenemos nosotros acaso solución para lo que como humanidad hemos hecho? Seamos francos, no tengo yo una solución, pero nuestros políticos tampoco. Ellos no saben cómo reparar el hoyo en la capa de ozono, para poder salir a la calle sin el riesgo de que nos de cáncer. Tampoco saben cómo resucitar a los cisnes muertos del río Cruces, los peces del Mataquito, ni los pingüinos de Queule, ni mucho menos sabrán devolver el cauce a los ríos bloqueados por centrales hidroeléctricas, a los que se les sumarán nuestro río Maipo y la Patagonia. No saben cómo devolver los bosques que alguna vez vivos fueron y ahora son sólo arena de desierto. No devolverán la majestuosidad de los géisers del Tatío cuando éstos sean una central térmica, ni devolverán la vida al valle del Huasco cuando éste muera contaminado por Pascua Lama.

Si no saben cómo reparar todo el daño que le han hecho a nuestro medio ambiente, tan madre suya como mía y de todos los chilenos, ¡DEJEN DE DESTRUIRLO!









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